Me desperté al día siguiente por los rayos de sol que entraban por la ventana de mi dormitorio dándome cuenta de que estaba yo sola, me levanté de la cama , me puse el camison y una bata, marchando del dormitorio hacia la cocina, pues tenía demasiada hambre. Al entrar vi a mi amiga sentada en una de las sillas de la cocina, tomándose una taza de café mientras se comía un bollito.
—- Buenos días dormilona, Aaron se marchó a la empresa, pero antes ha traído estos deliciosos bollos, ¿quieres que