Mi madre y yo estabamos mirando la ropa de la tienda más lujosa de la ciudad, cogiendo ella algún vestido que otro dejándolo después en la percha por que siempre le sacaba algún defecto, quedandome mirándola algo sorprendida, hasta que al darle la vuelta a un escaparate, ella se paró saludando a un matrimonio que seguramente la conocia, pense.
—- Hola Marta, ¿qué haces por aquí, vas a cambiar de look? — preguntó la mujer a mi madre..
—- Claro que sí Luisa, hay que estar moderna en los tiempos q