Ese día Carlo se quedó en el piso conmigo, por la noche nos duchamos juntos en la ducha aun sabiendo que él no iba a dejar sus manos quietas, Después cuando terminamos de ducharnos, nos secamos el cuerpo y desnudos nos sentamos a cenar en el sofá del comedor. Al día siguiente antes de marcharse Carlo de casa, desayunamos juntos, cogió su teléfono marcando un número que no quiso decirme a quién llamaba hasta que lo escuche hablar.
—- Hola Rufian, tengo una conocida que necesita un ginecólogo, es