—- Hola señora, ya me marchaba, hasta mañana jefe — les dije acercandome enseguida a mi coche.
Nada más entrar, cogi el volante con mis manos, apretando muy furiosa pensando en que me había metido en un terreno muy peligroso y ahora no había forma de salir de él por culpa del contrato que firmé. Arranqué mi coche marchandome hacia mi casa.
Al llegar, lo aparque salí del auto lo cerre, seguidamente entré en mi sintiendo la casa algo extrañada porque todo estaba en silencio, pensando en que mis a