Capítulo 4. Parte 3
Diego:
Dejo a Marcus en el piso, y Ambra aprovecha para acercarse más de lo normal, pasando su mano sobre mis pantalones, rozando mi miembro levemente. Arrugo la frente disgustado, pero no digo nada al estar Marcus presente.
—No tengo mucho tiempo, ¿vamos?
Nos sentamos a la mesa. Ambra a mi lado, y Marcus frente a ella, mirándola embobado, como si de un ángel se tratase. Roberta, en pleno silencio, sirve el almuerzo, y sé que debe ir a comer sola a la cocina, haciéndome sentir mal, pues no la c