Capítulo 37. Parte 4
Antonella:
Decido bajar por las escaleras para no hacer ruido con el ascensor, y en el primer peldaño las rodillas se me doblan, recordándome que mi dolor es fruto del placer. A duras penas llego a la planta baja, saludo al conserje y, a lo lejos, diviso a Diego esperándome. Desde la distancia veo la luz en su rostro al mirarme y me siento orgullosa de provocar tal reacción en un hombre, mientras con Bruno solo había oscuridad. Diego sale a mi encuentro, tomándome entre sus brazos y haciéndome