Capítulo 25. Parte 3
Antonella:
Con Cinnia nos quedamos calladas al sentir golpes en la puerta, mirándonos sorprendidas al saber que nadie aparece a estas horas por la oficina. Cinnia se para de su asiento y se acerca para ver de qué se trata.
—Entonces, ¿soy lo máximo? —escucho detrás de mí, ruborizándome al reconocer esa voz ronca y masculina.
«Una de dos: o Diego tiene oído biónico, o yo hablo muy fuerte... creo que es la segunda opción, y debo cuidarme para un futuro».
—Iré al salón a saludar a Marcus —comenta