Capítulo 8 – Silbé una canción pensando en ella
Geon-ki:
—¿Te lastimaste?
Me puse de pie casi por reflejo. Fue lo único que se me ocurrió decir. Ella no respondió. No supe si porque no me había entendido o porque la vergüenza la había paralizado por completo. Su rostro estaba de un rojo intenso, casi irreal, y sin decir una sola palabra salió corriendo, seguramente hacia su dormitorio.
Por instinto di un paso para seguirla.
Cho me sujetó del brazo con firmeza y me detuvo.
—No te preocupes, Geon-