Capítulo 8 – Silbé una canción pensando en ella
Geon-ki:
—¿Te lastimaste?
Me puse de pie casi por reflejo. Fue lo único que se me ocurrió decir. Ella no respondió. No supe si porque no me había entendido o porque la vergüenza la había paralizado por completo. Su rostro estaba de un rojo intenso, casi irreal, y sin decir una sola palabra salió corriendo, seguramente hacia su dormitorio.
Por instinto di un paso para seguirla.
Cho me sujetó del brazo con firmeza y me detuvo.
—No te preocupes, Geon-ki —dijo en voz baja—. Ella no te entiende. No habla nuestro idioma. Deja que vaya yo.
Tenía razón.
Me senté nuevamente en el sillón, aunque el cuerpo me pedía otra cosa. Cho caminó hacia el pasillo y golpeó la puerta donde ella se había encerrado.
—¿Sí? —se escuchó desde adentro.
—¿Estás bien? ¿Te lastimaste?
Desde el interior se oyó una voz metálica, robótica, pronunciando palabras que no entendí. Supuse que era el traductor repitiendo la pregunta de Cho en español.
—Sí —respondió ella, casi