Capítulo 41 – Sangre latina
Geon:
Me puse de pie y la detuve por las muñecas antes de que pudiera escapar otra vez. La acerqué con firmeza, sin brusquedad, pero con una decisión que ya no estaba dispuesto a disimular. Me incliné hacia su oído y le susurré, usando lo poco de español que había aprendido con Carlos, cuidando cada sílaba como si fuera un juramento.
—Te deseo.
Mi acento era tosco, lo sabía, pero la intención era clara. Mordí con suavidad el lóbulo de su oreja, apenas un roce, porque