Capítulo 40 —Sí, el piercing sabía delicioso
Dana:
No fui capaz de decirle nada. Ni una sola palabra. Me quedé allí, inmóvil, como si el cuerpo se me hubiera apagado de golpe. No sabía qué hacer con todo lo que estaba sintiendo, con esa tensión que me recorría entera, con la certeza de que si me quedaba un segundo más frente a él iba a perder el control. Así que, cuando levantó la vista para mirarme, di media vuelta y comencé a caminar en dirección a mi habitación, fingiendo una calma que no ten