Capítulo 34 —El baile
Narrador:
Cuando los ojos de Geon se encontraron con los de Dana, el mundo pareció detenerse apenas un segundo. Ella entreabrió los labios de forma inconsciente y se mordió el inferior, un gesto mínimo, pero cargado de una tensión que él percibió de inmediato. No hubo tiempo para pensar ni para medir consecuencias. Geon cruzó el espacio que los separaba con decisión, tomó una de sus manos y, con una naturalidad que desarmaba, le depositó un beso suave sobre los nudillos.
—Y