Capítulo 35 —Un contrato
Narrador:
Dana lo miraba fijamente. Sus ojos temblaban, no de miedo, sino de la acumulación de todo lo que había callado desde que cruzó medio mundo para llegar hasta allí. Asintió apenas, como pidiéndose permiso a sí misma, y comenzó a hablar despacio, midiendo cada palabra para que el traductor pudiera seguirle el ritmo y, sobre todo, para no quebrarse.
—Mi vida familiar es un desastre —dijo al fin—. Por eso vine escapando a Corea. No sabía para quién iba a trabajar aq