Isabella y Alejandro se quedaron mirando el horizonte durante un largo momento, en silencio, mientras la noche comenzaba a envolverlos. La ciudad detrás de ellos parecía distante, como si la luz del día hubiese apagado sus preocupaciones. Pero la oscuridad de la noche no era un enemigo para ellos. Era el telón de fondo que les ofrecía una nueva oportunidad, un lienzo en blanco donde podrían trazar el futuro a su manera, sin los grilletes de las expectativas ajenas.
-¿Qué haremos con todo esto?