—¿Estás seguro de esto? ¿Crees que será fácil que puedas lograr mi ingreso en la casa de la familia Villalba?—preguntó Elena, su voz reflejaba asombro e incredulidad al mismo tiempo. Su vaso de agua descansaba sobre el escritorio, lo tomó y bebió un largo sorbo. Necesitaba refrescar la oleada de calor que empezaba a invadirla al solo pensar que estaría en la intimidad del hogar Rodrigo Villalba. Se le secaba nuevamente la boca de solo imaginarlo.
—Tan seguro como que respiro —respondió Alejandr