Todos en la habitación se miraron unos a otros, el aire denso, cargado, como si en cualquier momento pudiera estallar una bomba. El silencio se convirtió en una presión invisible y sentían que le aplastaba el pecho a cada uno. Era tan palpable la tensión que incluso el leve crujido del suelo bajo los zapatos de Alejandro al moverse pareció un estruendo.
Leticia estaba de pie, con los brazos cruzados, una mezcla de incredulidad, desconfianza y furia ardiéndole en la mirada. Camila se debatía int