Armand no deja de observar la actitud de Rebeca, quien parece realmente arrepentida de haber mentido, pero es que no sólo por eso quería correrla.
La manera de referirse a su ahora novia en verdad le molestó, aunque quiere ser imparcial y no dejarse llevar por eso, lo cierto es que sólo los comentarios ya lo habían predispuesto a correrla de allí.
—¿Y bien, señorita Grant? Si esperando su respuesta, aunque la verdad es que desde el viernes ya tengo su puesto vacante.
—¡No, por favor! Yo nece