Los murmullos en la sala se ven acallados con el grito desesperado de Damiana.
—¡Es mentira! —el juez llama al orden y le pide a Lucie que continúe.
—Ella fue un día a la empresa a buscar a Armand para molestarlo con lo del juicio, pero no estaba así que la enfrenté yo. Allí me dijo que había amenazado a Armand, le dijo que, si no terminaba la relación conmigo, haría todo lo posible para quitarle a Aurore y que no la vería nunca más.
«Pero que, si yo me iba, ella le daría la custodia sin poner