Entregados al amor como sólo ellos pueden hacerlo, Armand y Lucie se arman de valor para ir hasta la casa de los padres de él para darles la noticia y para buscar a Aurore.
El entrar Lucie, el padre de Armand intenta irse molesto, pero Gloria le da un ultimátum bastante serio: si no apoya a su hijo en su felicidad, ella se irá de la casa. No le quedó más remedio que aceptar su realidad y le tocó mandar lejos a su orgullo.
La más contenta es Aurore, quien ve en Lucie la manera para que su padre