Los días han pasado rápido y el humor de Armand no ha mejorado en nada, Lucie ha optado por dejarlo tranquilo, no presionarlo y estar para él cuando la necesita. Se ha metido en el trabajo todo lo que ha podido, de esa manera no se siente tan tonta y sola, pero lo cierto es que eso es lo mejor que siente.
Por tercera vez debe correr al baño para vomitar, su estómago no resiste nada y ya tiene una sospecha de lo que es, pero tiene miedo de verificar la respuesta, porque si es lo que piensa… está