- No... No creo que sea una de las únicas certezas de tu vida. Seguro que estás segura de que quieres a Heitor y a Babi. Y que quieres que su familia biológica pague por lo que hicieron. Y que quieres salvar a las dos niñas que te llevaste de aquí. Y que puede que no me quieras, pero te gusto.
Bajé la cabeza, asombrada por sus palabras.
- Y tengo algunas certezas sobre ti.
- ¿Cuáles? - Me quedé mirándole, curiosa.
- Que eres una chica fuerte. O mejor dicho, ya no eres una chica. Te has converti