Mundo de ficçãoIniciar sessão- La mayoría de las veces no.
Entrelacé mis dedos, envolviéndolos con fuerza.
- I... Creo que ahora debería dormir. - Me tumbé, tapándome.
Theo me alisó el pelo:
- Voy a quedarme aquí... Hasta que te duermas.
- No es necesario, Theo.
- Quiero hacerlo, Maria Lua. - Fue tajante.
Cerré los ojos y sentí sus dedos bajo las hebras de mi cabello. Aquel contacto me dio sueño..







