Mundo ficciónIniciar sesiónOí unos golpes en la puerta que me parecieron demasiado lejanos para responder.
- María Lua... - No pude distinguir la voz al otro lado de la puerta.
El gran gato empezó a ladrar y me revolví en la mullida cama, deseando quedarme allí para siempre. Levanté el edredón, cubriéndome la cabeza y tapándome los oídos con las manos. Pero seguían llamándome, insistentemente.
Oí un golpe que







