Mundo ficciónIniciar sesiónTheo abrió la puerta y por fin nos separamos unos centímetros. Tiré de él por la cinturilla de sus pantalones, pasando mis dedos por el borde de la prenda sin prisa, sintiendo su cálida piel. Finalmente, mis dedos rodearon su espalda mientras le abrazaba.
Sus ojos me miraban con un deseo, una dulzura y un amor que nunca había visto en mi vida.
- Ya sé que no puedo acercar mis labios a los tuyos... sin que mi lengua esté den







