Capítulo 90
…Unas semanas después…
EL sol de la mañana se derramaba generosamente a través de los grandes ventanales de la sala, bañándolo todo con un resplandor dorado. Amelia estaba recostada en el amplio sofá crema, con su figura hundida suavemente contra los cojines, ofreciendo una imagen de pura maternidad y aplomo. Su cabello, recogido en un moño sencillo, enmarcaba un rostro que ahora portaba ese leve cansancio que solo las madres comprenden, pero aun así lucía elegante, digna y casi ser