Capítulo 98
PRONTO llegó la noche. Los gemelos finalmente estaban dormidos, sus suaves y rítmicas respiraciones llenaban la habitación. Amelia permaneció junto a sus cunas un momento más, rozando con la mano sus pequeñas mantas antes de regresar sigilosamente a su habitación. La casa estaba en silencio, excepto por el leve zumbido de los insectos nocturnos afuera. En cambio, dentro de su mente, todo estaba lejos de estar tranquilo.
Se sentó junto a su tocador, con la cálida luz de la lámpara pr