Capítulo 76
ADRIAN regresó a casa.
La casa estaba en silencio, de una manera inquietante. Había esperado la quietud, pues no había nadie más, pero esta noche el silencio se sentía diferente. No era solo la ausencia de voces, pasos o risas; era algo más profundo. El vacío lo presionaba como un peso físico, reflejando el abismo en su propio pecho.
Sus pasos resonaban débilmente mientras caminaba por el amplio pasillo, con los suelos de mármol pulido reflejando las luces tenues. El aire olía liger