LA luz de la mañana se filtraba tenuemente a través de las cortinas entreabiertas, pintando la habitación de un gris tranquilo. El sonido del agua corriendo zumbaba desde el baño donde estaba Adrian. Vivian ya estaba despierta, sentada en la cama con la espalda apoyada en el cabecero. Navegaba distraídamente por su teléfono, con el rostro calmado pero la mente inquieta.
De repente, ¡ping! Un mensaje parpadeó en la pantalla del teléfono de Adrian, que estaba sobre la cómoda.
Vivian se quedó petr