Necesitaba hablar, al menos intentar sacar este dolor y rencor guardado desde niño.
—Solo espero que en esta ocasión me hayas escuchado. No he sido bueno, y todo lo hice por rabia. Mi madre me enseñó a amarte, el problema es que me pusiste un sacrificio muy alto, no lo superé, en mi defensa era un niño para entenderlo. Con el tiempo la ira ganó, fui alejándome, comencé a profanar e incumplir tus mandamientos.
» A todos me los llevé por delante y desde la llegada de Verónica lo reconocí a concie