No podía creer lo que me había pasado, ¿Se me apareció un ángel? Era un puto demonio, ¿cómo se me aparece un ángel?
—¡Si Simón!, pero solo lo veía yo.
Lo último lo susurré, miré al altar, se sentía una paz en ese lugar, una paz… desde niño no la sentía, volví a experimentarla al lado de Verónica. ¿Qué ocurría?
» ¿Ya se fue don Fausto?
—Sí. —Su mirada era desconcertante.
—No te preocupes Rata, estaré bien, hace años no entraba a una iglesia.
—Jamás lo he visto ingresar a una.
—Cuando tenía seis