Era otra latina que también estaba aprendiendo el idioma.
—¡Óyeme! ¡¿Dónde está Patricia?!
—No lo sé. —Dos muchachas más la ayudaban.
—¿Qué le pasó?
—Perdieron una apuesta y…
—¿Y qué?
—Abusaron de sus traseros. —Los oídos me pitaron.
—¿Disculpa? ¿Desde cuándo violar es un juego?
—Era una apuesta, se pusieron de sabelotodo y apostaron con quien no debían, les ganaron y ellos cobraron. No querían, se echaron para atrás, pero ellos insistieron… ya sabe lo que les hicieron. —Karla parecía estar en