Seguía recordando ese instante cuando nuestras vidas volvieron a estar juntos.
—¡¿Me preguntas eso?! Dejarme a los siete años con un hombre amargado, se desquitó conmigo la rabia que le produjo el abandono de ustedes, recibí las paleras amarrado en el árbol que había en esa casa.
» Me dejaba dormir a la intemperie en el patio cada que se le daba la gana, por eso me revelé y me fui a vivir a la calle, tener que robar a los ocho años para poder comer, quedarme por horas en una panadería para arr