Capítulo 38

La brisa de la noche golpeó su rostro, así que se aferró al manto negro para combatir el frío. Las lágrimas mojaban sus mejillas y luchaba por no soltar aquel alarido que quería romper su pecho. ¡Lo había perdido! Su príncipe encontró a su complemento. Debía alejarse de allí, pero ¿por qué no tenía las fuerzas? Una corriente la atraía hacia la entrada del palacio, trató de sal

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