Mundo de ficçãoIniciar sessãoLos reyes escudriñaban incrédulos el cuello de Leela, entonces la reina se acercó a ella y la examinó suspicaz. Leela se sentía como gatito acorralado y la miraba de soslayo con extrañeza.
—¡No puedo aceptar esto! —Movía la cabeza en negación y lamento—. Mi hijo, el príncipe, él... —miró a Leela con desprecio—, él no se puede casar con esta mujer. Yo no l







