Mundo ficciónIniciar sesiónMr. Arrogante es considerado el ser mas frívolo que pueda existir, su amor propio y orgullo hacen que las personas se alejen de su entorno. Aunque todo esto cambiara cuando llegue a conocer a su primer e inesperado amor.
Leer másAl estar de regreso veo como Antonio corre a los brazos de Helena y sé que echo de menos a su hermosa mamá, los días fueron los mejores de nuestras vidas. Mamá denota en su mirada tanta felicidad al saber que Helena y yo estamos casados incluso preparo una deliciosa cena familiar. Me quedo recostado en la puerta de la habitación de Antonio, observo como Helena le da un casto beso lleno de amor a nuestro pequeño.—Te falto yo —digo al darse ella vuelta sonrió con picardía mientras mis ojos se pierden en la belleza de su rostro.— ¿Quieres que te arrope? —dice rodeando mi cintura con sus brazos.— ¡Por supuesto que sí! Ahora si… dormirás en mi cama —hablo mientras la tomo de la mano y caminamos hacia la habitación donde, al abrir la puerta la cierro con seguro no permitiré que nadie nos interrumpa.— ¡Amor! —sonríe con tanta inocencia y yo solo quiero deleitarme de sus suaves besos.—Ahora si… solos —suspiro besando su suave mano, Helena me observa y sigue el juego. —Por cierto preciosa
Estoy tan nerviosa al estar justo en la entrada, veo una enorme alfombra roja, las bancas decoradas con hermosos arreglos florares y mi mirada se centra al verlo allí, esta con ese porte elegante y sexi que siempre ha mantenido veo su mirada penetrarme, respiro hondo y camino hacia el altar las personas me sonríen y asiento con la cabeza pero por dentro quiero desmayarme, todo pasa en cámara lenta justo cuando llego al altar Dorian extiende su mano para ayudarme a subir a la tarima y sonríe en cuanto me ve su mirada lo dice todo… esta emocionado. Ambos respiramos y escuchamos toda la ceremonia dada por el abogado de la familia Wesley en mi mente pasan mil cosas, por un instante veo a mi niño está en brazos de la Sra. Paty ella sonríe y noto como sus ojos se empiezan a llenar de lágrimas de felicidad. En cuanto todo termina Dorian me regala un casto beso y habiendo tantas personas hizo sonrojarme por un instante, ambos nos perdemos en nuestras miradas y solo escucho a las personas grita
¡El día llego! Por la mañana me di una relajante ducha que es lo que necesitaría, la maquillista llego temprano para poder arreglarme, me encontraba en una bata y salí de mi habitación para poder ir a otra de las tantas habitaciones de la enorme mansión.— ¡Te espero en el altar! —se encuentra parado justo en la puerta de su habitación dándome un sensual guiño a la vez.—¡Allí te veré guapo! —contesto, si este hombre me trae dando vueltas la cabeza por él.—Otra cosa… —toma mi muñeca y me acerca a él. —dame un besito antes de irme…—¿A dónde? —dije extrañada porque su semblante cambio por completo.—Mamá dice que… —y entiendo la razón.—Te veré entonces amor… —beso sus apetecibles y carnosos labios para luego despedirnos. Corro hacia la habitación donde puedo ver todo lo que la maquillista y estilista utilizaría conmigo.— ¡No sabes la emoción! —habla la Sra. Paty sus ojos están iluminados y yo estoy igual que ella. Platica a gusto con la persona que esta para prepararme.Sentía mi cu
Sin decir más me lleva al pent-house, más bien diría que todo lo tenía planeado desde hacía días, apenas se abrieron las puertas del elevador me dejo ver todo el piso con pétalos de rosas rojas, velas aromatizadas llenaban el lugar apenas si lograba creer lo que pasaba.— ¿Te gusta? —oigo su voz por detrás mientras rodea mi cintura estrechándome a él.— ¡Mucho! —sentí mi piel erizarse por la emoción todo lo que Dorian hizo para que esta noche fuera especial me hace sentir la mujer más feliz de planeta.—Helena… no sabes cuánto te amo… eres lo mejor que me ha pasado —giro para quedar frente a él, sus enormes ojos grises están brillando y su sonrisa es cada vez más notoria. —No quería hacerme la idea de decirme a mí mismo que me había enamorado de ti desde aquel primer día que te vi en la cocina —recuerdo ese instante cuando lo vi entrar para pedir su café, a pesar de tanto yo también quede hipnotizada por esa sexi mirada grisácea.— ¿¡Enserio!? —asintió con la cabeza, inclina lentament
Último capítulo