¡El día llego! Por la mañana me di una relajante ducha que es lo que necesitaría, la maquillista llego temprano para poder arreglarme, me encontraba en una bata y salí de mi habitación para poder ir a otra de las tantas habitaciones de la enorme mansión.
— ¡Te espero en el altar! —se encuentra parado justo en la puerta de su habitación dándome un sensual guiño a la vez.
—¡Allí te veré guapo! —contesto, si este hombre me trae dando vueltas la cabeza por él.
—Otra cosa… —toma mi muñeca y me acerc