Mundo ficciónIniciar sesiónTrascurrieron varios días y desde ese entonces no hemos podido asearnos como corresponde. Los calzados húmedos, las ropas rotas y con un olor a traspiración, sangre y humedad no fueron un impedimento para avanzar. La fuerza de voluntad era la que nos impulsaba a continuar nuestro éxodo.
Durante la siesta nos preparamos para partir, preparamos las últimas provistas que teníamos guardado y continuamos con la caminata hacia la gloriosa salida. Contreras iba adelante junto con Duarte y yo







