18. Camino al infierno.
Llegamos al domicilio de Guachiré, Soto bajó y kos pidió calma, que el pobre tiene sus días de desvarío y no podemos entrar por entrar a su vivienda, ya que seríamos cadáveres antes de pronunciar Mississippi. En consecuencia avanzó con lentitud por el caminero del portón hasta el pórtico, lanzó su arma en el césped y levantó las manos para llegar hasta ahí. una vez frente tocó la puerta. esperando a que el hombre camicase haga su aparición, pero nadie se manifestaba, todos empezamos a dudar si e