Uno más del montón.
Abrió los ojos de golpe. Su respiración agitada. Pestañeó un par de veces, tratando de acostumbrarse a la luz dorada que bañaba la habitación. Se pasó una mano por la frente, percatándose de que una fina capa de sudor cubría su piel. Reconoció el entorno, dándose cuenta de que estaba en su cama (en su cuarto). Regulando la respiración, intentó incorporarse mientras su mente volvía a conectarse con la realidad.
Dando un manotazo hacia un lado, retiró las sábanas que cubrían su cuerpo sudoroso. N