El nuevo compañero de cuarto.
Siguió al pie de la letra las instrucciones del doctor. Descansaba y dormía bien por las noches, llevaba una buena alimentación. Pronto sus defensas recobraron fuerzas y los resultados estaban a la vista. Su cuerpo sufrió un gran cambio, volviéndose estilizado, firme; sus mejillas asalmonadas, sus ojos con vida, su cabello reluciente. Volvió a ser el chico vivaz, estudioso, afable y, por supuesto, con sus defectos, pero eran suyos. Y él era el único que se soportaba a sí mismo. No molestaba a n