Al fin compré mi stud de caballos de carrera. Ya lo había pensado detenidamente y finalmente me animé a invertir en ese rubro que había empezado a interesarme mucho. Me había enterado que un propietario estaba vendiendo sus corrales y todos sus ejemplares a buen precio y picada por los deseos de entrar al fascinante mundo de la hípica que, ya les digo, comenzó a llamarme vivamente la atención, me arriesgué a comprarle su galpón completo.
Joe Malin era un hombre de mucha edad y como a sus p