El juez falló a mi favor, como era obvio, porque habían muchas cosas a mi favor: el contrato de matrimonio, la relación sentimental que mantenía Howard, traicionando el lecho nupcial que habían contraído conmigo y finalmente el hecho de que nos casamos en mi yate, en aguas internacionales lo que le restaba legalidad. Yo lo había decidido así escondiéndome de los paparazzi y sin embargo eso me había ayudado para declarar la nulidad a la boda.
Reanudé mis labores de publicidad y las pasarela