Pero a Holiday le iba peor en el fútbol que en el amor. Su entrenador no lo quería para nada y los dirigentes deseaban rescindirle contrato porque Henry era una auténtica nulidad en la cancha. No jugaba , ni siquiera, en el torneo de reservas y no justificaba la fuerte suma de dinero que ganaba. Holiday había llegado como estrella al equipo, empero le fue mal casi desde el comienzo, no encajó en el sistema de su director técnico, se diluyó en desaciertos y finalmente fue destinado a la banca d