Mucho de mi éxito se lo debía a Helen Morris. Ella en forma permanente publicaba portadas en su revista con mi figura, mi rostro, mi sonrisa y el brillo de mis ojos y también lo hacía en su portal de internet. Colgaba muchos videos muchos míos modelando diseños exclusivos, en la playa con bikinis y tangas microscópicas y clips bailando y eso hacía que los anunciantes y las casas de modas siempre me tuvieran en cuenta, ofreciéndome millonarios contratos.
Le hice un almuerzo esa tarde para a