Helen, sin embargo, estaba furiosa conmigo. -Ésta vez te has pasado de la raya, Jacky-, me reclamó cuando se enteró de mi precipitada boda. Por casarme con Supachok y mi coronación como reina, había descuidado, además, varios contratos de publicidad y una pasarela en Brasil y Helen estaba siendo vapuleada por los empresarios desairados por mi ausencia.
-Siempre soñé en ser reina-, no le mentí.
-Bien sabes que toda esa coronación es fatua, Jacky, esa isla no la conoce nadie-, me siguió d