Cuando Supachok Suengchitthawon murió, ordené una semana de duelo y que se ondeara la bandera del trono a media asta. Todos los aldeanos respetaron esa hora de dolor por el soberano. Supachok era muy querido y la noticia de su deceso conmovió a todos. Los pésame me llegaron a raudales, incluso vinieron comitivas de diferentes aldeas para sumarse a mi aflicción por la pérdida de mi marido.
-¿Se casará otra vez, su majestad?-, me preguntó Suphanan Pholsongkram que era mi primer ministro. Yo