EPÍLOGO
-¿Te volverás a casar?-, me preguntó Brenda esa tarde mientras tomábamos lonche en mi club de playa, viendo las olas estrellarse en la playa, haciendo mucho estruendo. Ella hizo tostadas y les untó mantequilla y sirvió infusión de manzanilla. La doctora que me atendía me prohibió café pese a mis protestas porque, ya saben, me encantaba mucho el café pasado. -¡¡¡No vale!!!-, reclamé furiosa, empero mi doctora me dijo que la edad no perdona. -Ya no eres una jovencita, Jacky, los años p