Pero fue entonces que Manix mató a mi marido. Ya les he dicho que ese tipo no pudo digerir jamás el haber perdido en las elecciones. El coronel era un hombre hecho para las armas y había descubierto su lado rencoroso con la derrota en las urnas. Manix pensaba y estaba convencido que Truddle no era merecedor para ser presidente del país, que le ganó en mala lid y consideraba que el hecho de haberlo apoyado yo en los comicios, era causal de fraude en los comicios.
El crimen ocurrió en la inaugu