Después de colgar la llamada, Juan observó la habitación y murmuró para entresi: —Hermana, si aspiras a gobernar, como tu hermano, haré todo lo posible para ayudarte a lograrlo.
En la residencia de la familia Abarca.
Clarisa entró con las llaves de el pueblo en la mano, claramente satisfecha y dijo con una voz de victoria: —Abuela, esa mocosa ya ha desalojado la villa.
—¿Dijo algo? ¿Alguna palabra de arrepentimiento? —preguntó la abuela Abarca, casi de forma automática.
El motivo de su estrategi