—¡Estás buscando la muerte!
Pascual se enfureció, con una expresión salvaje en su rostro. —¡Eladio, destrúyelo, destroza a ese maldito mocoso! Pero no lo mates, quiero que sufra, ¡será más divertido de esa manera!
La intención asesina de Eladio se centró en Juan. Lamiéndose los labios con un gesto sediento de sangre, dijo:
—Chico, voy a cortar tus extremidades una por una, luego sumergiré tu cuerpo en ácido sulfúrico y te dejaré morir lentamente, en completa agonía.
—¡Muere!
Con un fuerte pisotó