Al escuchar estas palabras, todos sintieron un fuerte escalofrío recorrer sus cuerpos. El ambiente se tornó tenso, e Ildefonso, incapaz de resignarse, volvió a hablar:
—¿Quién fue el primero en despertar? —preguntó con insistencia, sin ocultar en ese momento su desconfianza.
—Creo que fue él —respondió Caridad sin dudar, señalando directamente a Juan. Sabía que este tipo de cosas no podían ocultarse; si ella no lo decía, los demás lo deducirían por sí mismos tarde o temprano.
—Juan, otra vez tú.